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Esofagitis eosinofílica asociada a la alergia por la proteína de leche de vaca

Salud Europa

La esofagitis eosinofílica (EE) se deriva de hipersensibilidad mixta (IgE mediada y no-IgE mediada). Es una enfermedad inflamatoria crónica caracterizada por un infiltrado de eosinófilos en el esófago, siendo estimada en 1:10.0001. Es más prevalente en el sexo masculino. Se ha diagnosticado cada vez más en pacientes pediátricos y adultos, a pesar de que la epidemiologia de esa enfermedad no es todavía bien conocida.

El diagnóstico y manejo de la alergia a la proteína de leche de vaca es un verdadero desafío en la práctica pediátrica. Se trata de una patología que pareciera estar aumentando. Se estima que entre el 8 al 10% de los pacientes pediátricos tienen una falla en la respuesta al tratamiento con inhibidores para la enfermedad del reflujo gastroesofágico (DRGE). Clínicamente se puede presentar como: dolor abdominal, vómitos, anorexia, disfagia, impacto alimentario, dolor torácico y síntomas semejantes a los de la DRGE.

El impacto alimentario y dolor torácico son más frecuentes en adolescentes y adultos jóvenes, mientras en los niños predominan síntomas más inespecíficos como dolor abdominal y vómitos.
Es distinta de la DRGE, aunque los pacientes comparten síntomas semejantes y pueden existir ambas las condiciones en el mismo paciente. Existen evidencias de asociación con atopia, el 75% al 80% de los pacientes con esofagitis eosinofílica son sensibilizados a los aeroalérgenos o a los alérgenos alimentarios.

No está bien establecido el papel de la alergia en el proceso, sin embargo la mejora o resolución del proceso en la dieta es la exclusión alimentaria. 

La Directiva 2013/46/UE, y posteriormente el Reglamento 2016/127/UE, han autorizado la proteína de leche de cabra como fuente para la elaboración de fórmulas para lactantes. La leche Capricare es una fórmula a base de leche de cabra disponible actualmente en farmacias. El proceso de elaboración de esta fórmula es diferente del empleado habitualmente para fórmulas a base de leche de vaca, lo cual repercute en su composición y es muy buena para las personas con alergia o hipersensibilidad a la proteína de la leche de vaca.

El contenido lipídico mantiene un 55% de la grasa animal, con un 14% de ácido palmítico, un 31% de éste en posición β-monoglicérido. Contiene también un 6,5% de MCT. La cantidad de calcio inorgánico libre es solo del 20%, ya que el resto está unido a la caseína. Todo ello repercutiría en una optimización de la absorción grasa. Debido a los niveles más bajos de α-s1-caseína, el tamaño de las micelas de caseína en la leche de cabra son de 100-200 nm frente a los 60-80 nm en la leche de vaca. La consecuencia práctica es una digestión gástrica más rápida, más similar a la leche materna, favoreciendo el vaciado gástrico. La leche de cabra tiene un proceso de secreción apocrina que libera componentes celulares de forma natural, como nucleótidos, taurina, poliaminas y aminoácidos libres.

Contiene oligosacáridos, muchos de los cuales son estructuralmente similares a los oligosacáridos de la leche humana. En vista de las características de esta fórmula de cabra, es indudable que podría tener su posicionamiento en la dieta de los lactantes con el denominado «disconfort intestinal», o bien como alternativa natural de nutrición del lactante sano. Futuros estudios clínicos serán necesarios para corroborar dicho posicionamiento.

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